Muchos son los asuntos pendientes en cuanto a política digital para 2022. Desde la automatización de entornos de trabajo y la crisis del trabajo presencial, o la exclusión digital de colectivos vulnerables, como las personas mayores, quienes ven cómo se construye un muro entre ellos y las administraciones digitalizadas. Los gobiernos de todo el mundo se enfrentan a nuevos cambios globales.

Mientras las preocupaciones de algunos se enfocan en regular el impacto de los nuevos monopolios tecnológicos, otros afinan sus estrategias para convertirse en actores principales. La mayoría sigue sin afrontar de manera decidida muchas de las consecuencia de la digitalización: la ley sigue por detrás de la innovación tecnológica, aunque es cierto que dentro de las burocracias estatales e interestatales se sigue minuto a minuto qué novedades llegan a las vidas de las personas, es el caso de la UE (Observatorio Europeo de Ciberseguridad y el Comité Europeo de Protección de Datos).

En términos generales, las discusiones sobre política digital en 2022 se perfilan hacia la integración tecnológica. Aunque a nivel de gobierno, la necesidad de fijar estándares dará lugar a un replanteamiento del rol que cumplirá el estado en el nuevo modelo.

Nuevas posibilidades para la ciudadanía digital

El concepto de ciudadanía digital se ha implementado desde hace algún tiempo para ofrecer un carácter legal y único a cada usuario que accede a una plataforma institucional. Dejando de lado el anonimato y asociándolo a su verdadera identidad, a fin de garantizar sus derechos y hacer cumplir sus deberes.

Nuevas posibilidades para la ciudadanía digital

El éxito de las políticas digitales en 2022 y de las innovaciones tecnológicas radica en la posibilidad de ser aprovechadas por los usuarios. En este sentido, todos los ámbitos de acción deben satisfacer las necesidades del ciudadano digital.

El objetivo fundamental es brindar autonomía y celeridad en los procesos, mientras que el reto es garantizar un entorno digital confiable y accesible para toda la población, esto es, que la tecnología no profundice las brechas sociales existentes o cree otras nuevas. Es interesante el debate en España sobre la exclusión financiera de las personas mayores, a partir de una petición pública de un pensionista en la plataforma líder mundial del activismo ciudadano, Change.org.

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Políticas de adecuación de la infraestructura digital

Si hay un punto de interés determinante en las discusiones sobre política digital en 2022, es sin duda la adecuación de la infraestructura tecnológica. Tanto por las inversiones necesarias para que funciones los servicios, además de los planes por conseguir un internet accesible y estable.

No es un secreto que el suministro y desarrollo de aplicaciones es un paso de interés para echar a andar cualquier plan. Pero es la infraestructura lo que garantizará que los esfuerzos técnicos sean una realidad. Desde los equipos, servidores, redes hasta los acuerdos de integración tecnológica.

Verificación de identidad en entornos digitales

La seguridad ha sido un tema que ha paralizado muchas de las discusiones sobre política digital. Aunque se espera que en el 2022 se perciba un panorama diferente, gracias a los avances relacionados con la verificación de identidad en entornos digitales.

Más que contar con usuarios y contraseñas únicas, la idea principal es evitar la duplicidad de información relacionada con las personas naturales o jurídicas. Así, al unificar los sistemas con la base de datos de ciudadanos digitales, se facilita la verificación de identidad.

Junto a esto, se prevé la implementación de la tecnología de reconocimiento biométrico requiere esfuerzos económicos considerables. Tanto para la captura de datos como para desplegar los terminales en cada unidad funcional.

Normas de privacidad

Establecer métodos seguros para resguardar la información será otro de los desafíos de la política digital en 2022. Más allá de las discusiones relacionadas con la responsabilidad del usuario y la seguridad de la plataforma, se hace necesario un mecanismo que realmente funcione.

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A diferencia de los entornos de trabajo, donde las implicaciones de una fuga de información están acotadas por el mismo alcance de la empresa. Las normas de privacidad en los sistemas públicos deben satisfacer muchas condiciones para ser considerados idóneos.

Entornos de trabajo digital colaborativo

En cuanto al enfoque colaborativo, el 2021 fue un año que permitió aprender de la experiencia. Ante la imperiosa obligación de trasladar las oficinas al entorno más seguro del hogar. Aunque se masificó el trabajo remoto, muchas trazas del paradigma presencial quedan por resolver.

Entornos digitales administraciones públicas

Además de los beneficios del teletrabajo en cuanto a tiempo de desplazamiento o la fácil disponibilidad de expertos. Las discusiones sobre la supervisión laboral, el logro de objetivos y las mediciones de rendimiento siguen estando presentes.

Retorno de la inversión digital

Se comienzan a ver los frutos de las inversiones para afrontar el desarrollo de la economía digital. Aunque los gobiernos apenas empiezan a transitar ese camino, pero con muchas más certezas de un retorno positivo.

Los canales digitales se han convertido en el principal medio para hacer negocios en el mundo. Para 2021 alcanzaron más del 60% de las transacciones y se estima que el porcentaje vaya en aumento. Lo que otorga un voto de confianza a la gerencia pública para poner en funcionamiento programas que generen ganancias reales.

Aunque es necesario prestar atención en cuáles sectores se requiere invertir y de qué manera integrarse en plataformas existentes.

IA en la Administración pública

El principal reto en cuanto al uso de la inteligencia artificial en la administración pública se basa en romper con la resistencia. En pocas palabras, convencer a los usuarios empleados que no serán sustituidos por dispositivos, pues en gran medida las tareas de verificación y control deben ser validadas por ellos.

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En segundo lugar, reconocer las ventajas que un servicio personalizado con IA puede brindar al usuario común. Enfocando la tecnología para facilitar el acceso a los servicios según el perfil de cada ciudadano digital, emitiendo notificaciones y ajustando las características de los sistemas.

Llevando de este modo la tecnología a los entornos donde la acción humana sea considerada parte de las acciones finales. Mientras la IA se encarga de monitorear, identificar y sugerir la solución para que el funcionario decida.

Consideraciones finales

Sin duda, los últimos dos años han puesto al descubierto más necesidades y carencias de las esperadas. A nivel económico, tecnológico y de servicios los procesos han experimentado cambios drásticos. Haciendo que la política digital en 2022 persiga afinar los saldos pendientes.

Mientras tanto, los expertos de la tecnología y la gerencia estratégica unen esfuerzos para crear políticas digitales accesibles, seguras y justas. Desde chatbots hasta plataformas de atención con IA.

Aunque hay un largo camino por recorrer, se esperan buenos resultados. Pues, ya existe una idea clara de hacia dónde irán las discusiones sobre política digital en 2022.

En este día...


Ramón

Apasionado del Conocimiento Libre y de las personas. Autor de Software Libre y Comunicación

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