No siempre los mejores eslóganes electorales están asociados a las opciones más convenientes o a las campañas ganadoras. La aplicación del neuropolítica y el marketing electoral es una necesidad en este caso, porque dejan una huella significativa en la memoria de los votantes, aumentando sus posibilidades de ser considerado como opción de voto. Y ya se sabe, si no te conocen y/o no te recuerdan, ¿cómo te van a votar?

Sin duda, hay una base de conocimiento detrás de un eslogan exitoso. Pero al mismo tiempo, es una delgada línea que lo separa de la catástrofe. Tras el post sobre las claves de un buen eslogan, veamos ejemplos de por qué son los mejores eslóganes electorales y descubre las propuestas poco acertadas que presentamos a continuación:

Los mejores eslóganes electorales

Las características deseables en los mejores eslóganes electorales es que sean simples, directos, inclusivos y con un llamado al cambio en caso de ser oposición, o a la continuidad si queremos seguir. En algunos casos se emplean las fallas de los oponentes (el contraste), el poder de decisión del elector o se enfocan en la figura misma del candidato.

Margaret Thatcher – Labour isn’t working

Margaret Thatcher – Labour isn’t working

El juego de palabras empleado en esta frase no solo se limita a un mensaje de denuncia pública. Relacionado directamente con la crisis política que en el Reino Unido de 1978 dejó a miles de personas sin empleo. O bien, poniendo la mirada sobre las notorias fallas del Partido Laborista.

Se posiciona entre los mejores eslóganes electorales, porque además de su traducción “El trabajo no está funcionando”, se dejaba leer fácilmente que “Los laboristas no están funcionando”. Resultando en dos declaraciones totalmente ciertas, que llevaron a Thatcher a ganar como primera ministra del Reino Unido.

No pasarán – Ils ne passeront pas!

Su origen es acuñado a diferentes líderes del ejército francés durante la batalla de Verdún. Este eslogan electoral ha sido tan exitoso que continúa vigente desde la Primera Guerra Mundial hasta las campañas más recientes en Europa y América.

Este eslogan y otras acepciones de la frase son frecuentes en la política de izquierda, como el caso del “Ni un paso más”, “No volverán” o “On ne passe pas”. Siempre con el propósito de marcar su posición de resistencia contra los intentos de fascistas para retomar el poder.

Más allá de su contundente significado se considera entre los mejores eslóganes electorales al ser simple, memorable e incluir a los militantes como parte de un frente de defensa. Al punto, que incluso en las peores circunstancias ha permanecido en la mente de los electores.

Barack Obama – Yes, we can

Congeniar lo simple, significativo y memorable puede generar los mejores eslóganes electorales, como el usado por Obama en su candidatura presidencial de 2008. Que además se apoyó en una frase ya popularizada en el medio artístico, facilitando su posicionamiento entre los electores.

Aunque inicialmente se había escogido “Change we can believe in” o “El cambio en el que podemos creer”. El impacto de “Sí, nosotros podemos” o simplemente “Sí podemos” dejó en el olvido esa primera propuesta. Dejando clara la astucia y capacidad de adaptación de un equipo electoral bien constituido.

Pedro Sánchez- Haz que pase

Pedro Sánchez – Haz que pase

El debate en torno a este lema lo posiciona en los mejores eslóganes electorales por diversas razones. En primer lugar, por la invitación abierta a diferentes sectores al ser un mensaje inclusivo y personal. Sugiere acción, esperanza de cambio y proactividad conjunta.

Luego la estrategia exitosa de alejar el foco del candidato, gráficamente presentando en blanco y negro, para alentar al elector para ser el factor del cambio que desea. A través de la proyección y motivación guiada hacia sus propias necesidades ciudadanas.

Los peores eslóganes electorales

Cuando las fallas de los asesores de campaña llegan demasiado lejos, traen consigo resultados nefastos, hilarantes u ofensivos. Características que definen a los peores eslóganes electorales de todos los tiempos. Que sin embargo, no dejan de ser memorables aunque no sea por las razones correctas.

Dwight D. Ike Eisenhower – I like Ike

Aprovechando el apodo Ike con el cual era llamado cariñosamente, la campaña de Eisenhower acuñó un particular juego de palabras como eslogan electoral. I like Ike (Me gusta Ike) que podríamos decir lo fácil de recordar fue su única y principal virtud.

Afortunadamente para Dwight eran más sus cualidades como candidato de las que tenía su asesor de campaña. Por lo cual terminó ganando las elecciones de 1952 para Presidente de Estados Unidos, a pesar de utilizar un eslogan que hoy parecería un SMS de una chica de secundaria.

Mariano Rajoy – Las ideas claras

Otro ejemplo de los peores eslóganes electorales de todos los tiempos gracias a su falta de originalidad. Otorga un mensaje claro y entendible, pero demasiado generalista. Al punto que da igual si se emplea en política, marketing o una empresa de diseño.

Si bien buscó resaltar los problemas de sus oponentes políticos, para nadie es un secreto que significó una brecha interna en las relaciones con el Partido Popular. Al dejar clara la necesidad de renovación a la cual, al parecer, no había mucha disposición.

Mariano Rajoy logró calar en la preferencia de los electores, aunque el alcance de su eslogan electoral, más allá del evento para el que fue creado, le generó consecuencias y disgustos políticos.

María Eugenia Vidal – Es lado a lado

Bajo ninguna circunstancia lo simple puede convertirse en irrelevante y menos aún en ambiguo. Es el caso de esta frase “Es lado a lado”. Considerada dentro de los peores eslóganes electorales que ha seleccionado el asesor de campaña de la ex gobernadora de la provincia de Buenos Aires en Argentina.

Aún no es posible determinar si este eslogan electoral pretendió generar una sensación de cercanía, de coalición o una mala alusión al acostumbrado intercambio de provincias. Lo cierto es que no logra emitir ningún mensaje y al mismo tiempo deja demasiado espacio para el provecho de sus detractores.

Otras propuestas fallidas

El simple hecho de decir la verdad, no siempre mejora el mensaje político. Dejando claras evidencias de estar frente a los peores eslóganes electorales de todos los tiempos cuando encontramos ejemplos como “Yo no te fallaré. Yo no soy tu ex” utilizado por Landeo, el candidato en Chilca, Perú.

Otro ejemplo fallido de eslogan electoral data de 1928 y fue el de Herbert Hoover con su famoso “Who but Hoover”. Traducido como ¿Quién si no Hoover? Que muy lejos de generar esperanza de cambio, daba un mensaje de notorio conformismo.

El impacto de un eslogan electoral puede ser fundamental en toda campaña. Algunos partidos políticos han sabido sacar provecho de ellos. Mientras que otros lo convierten en un blanco fácil de burlas para sus oponentes. Marcando una clara diferencia entre los mejores y peores eslóganes electorales de todos los tiempos.

En este día...

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