Hoy, aprovechando que sólo había dormido dos horas, y que regresaba de otra «pechá» de kilómetros, al regresar Atocha he cogido el metro y me he venido a disfrutar de un nuevo honor, el visitar la nueva Monolabs. Por si fuera poco, además con el placer de tener a los dos dueños y anfitriones: Karla y Juantomás
