Tras algunas semanas dándole vueltas, ayer sábado quedamos de nuevo en casa de Elsa y Andreas para realizar una no típica cena española (las paellas normalmente son al mediodía en mi tierra ;-). Hicimos tres paellas, de las cuales dos más pequeñas hice yo, y… la verdad, tampoco fueron para tirar cohetes, pero.. se podían comer y sabían a gloria. Para acompañar la paella disfrutamos de unos embutidos ibéricos y vino, mucho vino (italiano, francés y por supuesto español).