Si hace unos años me hubiesen dicho lo que me está ocurriendo estos días, jamás me lo hubiese creído. Siempre he sido un convencido de la democracia y de la participación, siempre he estado convenciendo a la gente para que fuese a votar, y sin embargo, llevo semanas pensándome si ir o no a votar hoy. Lo mejor de todo es que hablando con el amigo Antonio Zugaldia, otro convencido, se encuentra en una situación similar y así ya hace semanas que viene adelantándolo: «Ni sí ni no, sino todo lo contrario».
Que para personas con lo que considero un compromiso social y unos marcados valores progresistas, haya muchas dudas a la hora de ir a votar, demuestra que algo mal se está haciendo, ¿no?
Aún así, está claro, sea de una u otra forma, hay que ir, ya que más que un derecho lo considero una obligación. Ahora dentro de un ratillo espero poder armarme de …. e ir a votar.