Como ya contaba en un post hace unos meses, desde el 23 de julio de 2010 estoy pasando un calvario, que no sólo es médico, sino administrativo, social, psicológico… y que parece nunca llega a su fin.
En estos últimos cuatro meses la situación no ha mejorado, sigo teniendo las cervicales con mucho dolor, no puedo hacer vida normal, ni puedo hacer deporte, ni puedo trabajar, ni siquiera leer tranquilo… Como ejemplo este blog. Antes del accidente escribía entre uno y dos posts diarios, ahora lo hago casi quincenalmente y en la mayoría de ocasiones ayudado por amig@s, vaya por delante todo mi agradecimiento a amig@s que me ayudan a que todo sea mucho más fácil, tanto escribir en este blog como presentar incluso call for papers… entre otros: Edorta, Dani, Jaleón, Raúl y María José, sin los cuales seguro que ni un post quincenal 🙁
Igual de traumático es no haber participado en algunos de los congresos y jornadas a las que estaba invitado o he participado en anteriores ocasiones, tanto nacionales como internacionales, como son los casos de Cuba, Brasil, Orlando, y/o Chile… y un montón de encuentros con amigos por todo el territorio nacional y europeo.
Ya no sólo es "una putada" no poder sentarme delante del ordenador ( en gran parte mi vida, mi pasión y mi profesión) mucho rato, y que los dolores no me dejen concentrarme ni redactar casi nada, sino que además, el maremágnum de trámites burocráticos, gestiones diversas, etc., que hay que realizar para que a uno le intenten ayudar a recuperarse pueden convertirse en un camino sin fin.
En los últimos meses he presentado diversas reclamaciones a la mutua de accidentes de trabajo que gestiona dichas contingencias en mi empresa, he visitado diversas de sus instalaciones, me han explorado casi 10 doctores, he asistido a cuantas consultas o gestiones me han indicado y lo que ha sido peor, encontrarme con un sinsentido burocrático: los médicos me recetaban rehabilitación y de forma administrativa se me denegaba dicho tratamiento en dos ocasiones. Es el mundo al revés, ¿imagináis? Los médicos y especialistas de la Mutua me recetan rehabilitación y de forma administrativa consideran que no es necesario.
Paralelamente y desde que el 29 de octubre de 2010 me dieron el alta en la Mutua contra mi voluntad, no me encontraba recuperado 🙁 he visitado diversos especialistas privados, que me han recomendado diversos tratamientos, tanto farmacológicos como inclusive de fisioterapia y PILATES. Éste último tuve que abandonarlo por indicaciones del traumatólogo y del neurocirujano que me trataban en la Mutua.
Mientras tanto, y como no me encontraba -ni lamentablemente me encuentro- en condiciones para trabajar, comencé un nuevo proceso médico-administrativo en el Servicio Andaluz de Salud y la Seguridad Social. He de reconocer que el trato ha sido inmejorable, desde un primer momento la Unidad de Valoración Médica de Incapacidades al revisarme recomendó mi baja y desde el 27 de abril comienza este nuevo periodo médico-administrativo, en el que primero me dan la baja por enfermedad común e inmediatamente solicito al Instituto Nacional de Seguridad Social lo que se denomina un cambio de contingencia, es decir, que mi baja no está motivada por enfermedad común, sino a causa del accidente de trabajo que sufrí el 23 de julio.
Mientras espero el proceso administrativo que supone este cambio de contingencia, y dado que permanezco en Sevilla en un piso de alquiler sin poder trabajar, decido finalizar mi desplazamiento provisional a Sevilla, algo que también ha sido mucho más complicado de lo que parecía, cuando a finales de mayo, y ya con el contrato de alquiler del piso concluido, me dicen que para autorizarme el desplazamiento a mi domicilio familiar debo esperar cita con la inspección médica de la UVMI, que como muy pronto será el 8 de junio (gracias a que mi casera accedió a prorrogarme el alquiler esos 10 días más). Posteriormente y en esa cita la cosa no pintó mucho mejor, dado que estaba a la espera de recuperación me indican que no me puedo venir para mi casa en Málaga e in extremis, el mismo viernes 10 de junio me autorizan a que me venga a Málaga y que me trate la Mutua Fremap de Málaga.
Por fin tengo el compromiso de FREMAP de que me darán rehabilitación o eso espero, y para ello, este lunes, 13 de junio, debía presentarme a las 16:15 en las instalaciones que tiene Fremap en Avda. Andalucía, 26 para comenzar el deseado, rogado, demandando, necesario proceso de rehabilitación que me ayudará a recuperar mi vida anterior.
¿Y os preguntaréis, a qué viene toda esta parrafada? Pues… por un lado desahogarme, si no lo hago, toda esta frustración, lucha administrativa… puede agotar a cualquiera, y en segundo lugar, porque lo que me encontré este lunes en FREMAP Málaga no es mucho mejor 🙁 🙁
Como me habían indicado telefónicamente allí que me presento, y creo que de todas las ocasiones que he visitado las instalaciones de FREMAP, asistido a diversas consultas, hablado, explorado… por todos su profesionales, jamás había sido tratado de forma tan poca humana. De forma muy evidente me dejó claro que si fuese por ella, ni estaba allí, ni me daría rehabilitación ni nada de nada. Para ella era un simple número o dato de ordenador, no una persona que necesita, que ruega, que ansía recuperarse y volver a retomar toda la vida que tenía antes del 23 de julio. Yo
no pongo en duda que tuviese una artrosis, discos deshidratos y todo lo que quieran decir de mi cuello, pero lo que es evidente es que jamás me había quejado hasta el accidente, siempre he estado al 1000%, he dedicado muchas, muchas horas (calculo una media de 12-14 horas diarias), en ocasiones incluso más de las recomendable… y ahora esta señora, sin ningún tipo de empatía me dice que qué espero, ¿un milagro? que mi cuello está así y que así se quedará para el resto de mi vida, y que si solo puedo trabajar una hora diaria pues listo, que no espere recuperarme y que la rehabilitación no hará que mejore 🙁 Lo peor fue cuando además me amenazó diciéndome que si persistía en mi dolor y en decir que no puedo trabajar, que me declararía no apto para trabajar y adiós mi futuro profesional 🙁 🙁 ¿Cómo es posible que un profesional de la salud no sólo no tenga empatía alguna, sino que a una persona con 37 años se le pueda decir que puede que no vuelva a trabajar jamás? Yo quiero escuchar, necesito oir, que pronto me recuperaré, que pronto podré retomar todos mis proyectos, seguir creciendo junto a mi empresa y compañeros, ampliar mi formación, seguir abriendo nuevos lazos de cooperación, trabajando y participando en proyectos internacionales…
Realmente toda esta situación ataca incluso a la salud mental, yo siempre me he considerado una persona con muchas inquietudes, con muchas ganas de hacer cosas, este nuevo periodo en Sevilla se marcaba dentro de un montón de objetivos, trabajar junto a mis compañeros de la sede central de Sevilla día a día, poder aprovechar a tope el Máster y todos los amig@s que allí tenía, asistir a muchos más eventos y actividades, mejorar mi plan de carrera y formación profesional, plantearnos el salto a Emergya Chile… sin embargo, me veo sin fuerzas, que los trámites administrativos-médicos a causa de mis dolencias nunca se acaban, que parece que nadie es capaz de decirme como y cuándo mejoraré…