Aunque inicialmente levantó mucha expectación, este rocambolesco invento, que pretendía replicar el famoso Silicon Valley usando como únicos argumentos el clima y el PTA, parece que cada vez levanta más rechazo, menos adhesiones y más negatividad mediática.
Y es que desde el principio, si ha tenido algo este proyecto ha sido circo mediático, porque ni era un proyecto malagueño, ni mucho menos un proyecto en el que creyeran los agentes innovadores, las instituciones en su conjunto ni las empresas innovadoras malagueñas -tal vez porque eran demasiado pequeñas para participar-.
Así, David Moreno, uno de los amigos que más ha escrito y conoce este tema, nos hace una comparativa y estado de situación en la Revista El Observador: ¿Quién se reparte la tarta del Málaga Valley?
Y es que parece que hasta «la cárnica», sobrenombre con el que se conocen a la famosa empresa malagueña, se queja de este proyecto chiringuito, que aún no tiene sede, no ha hecho más que vender humo y que no ha traído ninguna otra cosa a Málaga. Pero aún lo que es peor, como nos cuenta David, comparar el PTA y este proyecto con el Sillicon Valley, basado en una una relación bidireccional de la Universidad de Stanford, una apuesta decidida de las administraciones públicas por la Innovación, la I+D, el progreso tecnológico,… es cuando menos absurdo. Falta apoyo y decisión política, faltan sinergias, sobra circo mediático y una apuesta real por las empresas malagueñas que crean trabajo de calidad e innovación real.
Aún más desolador es ver como se ha malgastado dinero del consistorio malagueño , según el artículo, 5 millones de euros para empresa foráneas, y claro, es fácil planteárselo, ¿no hay empresas innovadoras en Málaga? Yo desde luego conozco un buen puñado de ellas, que no necesariamente están afincadas en el PTA, más bien todo lo contrario, muchas que se asemejan a las startups californianas, muchas con comienzos similares a las que ahora tienen fama mundial y que siguen en Sillicon Valley.
Es vergonzoso leer que hasta la Universidad de Málaga prefiere comprar/pagar por software de otras ciudades o países cuando en Málaga, y en muchas ocasiones por estudiantes formados en la propia Universidad, existen empresas realmente innovadoras. ¿Tan descontenta está la Universidad de sus alumnos?
Aunque no creo que sea por falta de conocimiento o proyectos, me ofrezco a sugerirles a los responsables políticos y técnicos de las diferentes administraciones comentadas en el artículo, creo que no se escapa ninguna, empresas malagueñas que apuestan por la innovación, el progreso tecnológico, la creación de riqueza y tejido empresarial,… No hay nada más triste e inmoral que malgastar el dinero público, dárselo a las de siempre en concepto de subsidios o de la falsa creencia de apuesta por la modernidad,… cuando existen empresas malagueñas innovadoras, deseosas de crear proyectos, empleos y riqueza en la región. Mientras tanto, me reitero en mi anterior reflexión: El nuevo Plan E, ¿ladrillo o innovación?