Regreso de unos días de mucho conocimiento libre, de mucho compartir, de mucho producir y de mucho de buena gente, y como siempre, todo lo bueno se acaba y te vuelves a encontrar con la cruda realidad. En este caso, el aeropuerto de Bilbao, y… creo que otros cientos de aeropuertos nacionales. Aún recuerdo con que sorpresa me encontré en el aeropuerto de Gran Canaria que podía aprovechar el rato de espera para conectarme, enviar algunos correos y producir. Pero… lamentablemente la norma no es esa, la norma es que un servicio que como siempre digo debiera ser de acceso universal, al igual que en los países desarrollados ocurre con el agua o la electricidad, se convierte en un lujo, un servicio de coste añadido, que además, raramente se suele abonar por él, directamente no se usa y listo. Y entonces, te lo planteas, cuanto costaría poner wifis gratuitas en los aeropuertos como me ocurrió en Gran Canaria, ¿ cuánto los usuarios de un servicio público como un aeropuerto y que al menos, de forma absurda y obligatoria, deben pasar entre una y dos horas esperando, lo agradecerían? Y … ¿cuánto no se podría aprovechar y producir en ese tiempo?
Por si fuera poco, clickair otra vez me sorprende. En mi viaje de ida, el embarque que estaba previsto para las 10:30, se produjo a las 9:50, porque querían despegar antes, y de hecho así fué. Pero ahora, justo lo contrario, llego al aeropuerto y… :(:( “delayed” “retrasado”, estimado y por el momento 1 hora 🙁
De los absurdos controles de seguridad, de lo absurdo de tratar a la ciudadanía como borregos, de aquello de descalzarte, de lo de obligarte a comprar los líquidos, aguas,… porque no te dejen a pasar con ellos por “medidas de seguridad”… ¿que os voy a contar? Eso lo dejamos para otra ocasión.