La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha disuelto la asamblea y convocado elecciones anticipadas, como efecto dominó por la moción de censura presentada por el PSOE y Ciudadanos en la comunidad de Murcia. Un terremoto político, un efecto mariposa de la política actual tan vertiginosa, llena de Avasos comunicantes en España.
La política de bloques políticos en España, el bibloquismo (Podemos y PSOE, a la izquierda; PP, Ciudadanos y VOX, a la derecha) que sustituyó al duradero bipartidismo, parece resquebrajarse por el lado conservador.
Seguro que la cuestión acabará en los tribunales, pues tras la firma del decreto de disolución, dos partidos -PSOE y Más País- registraron sendas mociones de censuras en un intento por frenar la convocatoria de elecciones.
Pero lo que os quiero comentar es el discurso de Ayuso. Como era lógico ha lanzado la campaña electoral en el mismo momento que comunicaba lo ya sabido: que convocaba elecciones.
La presidenta en funciones tiene un manejo de la comunicación política que a veces consume su propia acción de gobierno, sobre todo en esta pandemia, cuando ha hecho todo lo contrario que lo que decía el Gobierno, hasta el punto de que se celebrara una cumbre sin precedentes entre ella y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Ese ir a la contra le ha valido la atención y el apoyo de los sectores más aguerridos de su partido, el Partido Popular, y ciertas comparaciones positivas con respecto a su jefe político, Pablo Casado, presidente del PP.
En toda esta comunicación de Ayuso está la mano de Miguel Ángel Rodríguez, asesor, spin doctor, gurú o como queramos llamarlo de José María Aznar. MAR (como se le conoce) acompañó a Aznar desde sus tiempos de triste y oscuro presidente autonómico a la Moncloa. El periodista llegó a ser portavoz del Gobierno.
Con el tiempo, se encontró en la vida con Ayuso, y a ésta se encontró con la Presidencia, merced a un pacto con Ciudadanos y el apoyo externo de VOX.
Dicho esto, vamos a lo que os quería contar.
La declaración de Ayuso contiene todo lo que debe contener un discurso que abre un nuevo episidio político.
Aunque planee la duda sobre cuestones jurídicas, Ayuso ha contado su relato y ha enmarcado la campaña en una elección entre libertad o socialismo. No entramos en cuestiones ideológias en este análisis de alcance.
Queremos destacar cómo ha aprovechado la máxima atención para lanzar su mensaje, encuadrar en su interés y fijar su relato.
Convoco porque me iban a expulsar por una moción de censura. Así evito que el poder caiga en las manos de la izquierda y devuelvo la decisión a la ciudadanía con su voto.
Con expresiones como «No puedo consentir que» ha convertido una reacción proactividad. Todos contra mí, contra mis principios, mis convicciones. «Me enamoro…» ha llegado a decir. Madrid, «vivir a la madrileña», la identifica con el territorio. Ha citado a diversos colectivos, como la hostelería, que ha mostrado su apoyo por sus medidas menos restrictivas sobre ocio en estos momentos de pandemia.
De manera resumido, comparto mis conclusiones de la intervención:
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