Hace un par de semanas el director de una cadena de restaurantes llegó a nosotros desesperado. Su anterior Community Manager había dejado la empresa y se había llevado las claves de las cuentas de redes sociales y de los correos a las cuales estaban vinculadas. El hombre estaba ¡ilocalizable!
La solicitud del cliente fue: “Les pago lo que quieran pero, por el amor de Dios, ¡recuperen nuestras cuentas!”.
Como se imaginarán, poco pudimos hacer en lo inmediato. Iniciamos el reclamo de la titularidad de las cuentas, pero el proceso no suele ser rápido.
Unos días después el cliente se desesperó por la inactividad en sus redes y nos pidió opciones de solución. Concluimos que lo más rápido, aunque doloroso y costoso en términos de presencia, era abrir nuevas cuentas. Así lo hicimos y la marca tuvo que empezar desde cero.
Esto, que bien podríamos considerar un “secuestro digital”, es un problema muy común, especialmente entre pequeñas y medianas empresas: de repente el CM desaparece y “adiós, redes sociales”.
Para reducir este riesgo, propongo tres medidas de seguridad:
Como todo en la vida, una de las claves del éxito está en no desentenderse de las cosas que nos importan. Lo mismo ocurre con la administración de nuestras redes.
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