La noche pasada y como viene siendo habitual todos los fines de semana, un nuevo compromiso social, una despedida más :(. Y es que, por aquello de tomarme muy, muy serio lo de aprender a costa de horas de sueño, no me pierdo ni un sólo compromiso social donde me invitan, es la forma de aprender más inglés u … otros idiomas. Normalmente nos juntamos principalmente koreanos-españoles y algunos francoparlantes.
Anoche sin embargo no fue una despedida más (ahora de Rosa), ya que ésta se hizo en la casa de los simpáticos Elsa y Andreas, una pareja germano-española muy agradable y acogedores, no como en anteriores ocasiones en Temple Bar. La verdad es que los anfitriones se portaron de forma fenomenal y la casa es una pasada, además juega mucho a su favor que o no tienen vecinos o al menos no se quejan, ya que la fiesta acabó a altas horas de la noche y nadie dijo ni «pun». Al final nos juntamos sobre unos 30, la mayoría era española (sobre 15-18), en segunda posición se encontraban los koreanos, unos 8 y luego un batiburrillo de diversas nacionalidades (1 suiza, 3 irlandeses, 1 japonés, 3 franceses), y por supuesto, toda la noche con musiquita española de la buena.
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John García: "Siempre nos quedará Dublín, amigo Monra".
Siempre! nunca lo olvides amigo mío.