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Colombia y Perú 2026: las claves para conquistar al votante indeciso y romper la polarización

Cómo ganar en democracias cansadas: la elección no será entre extremos, sino entre resignación y esperanza

Las democracias contemporáneas atraviesan un escenario de crisis que se manifiesta en cuatro patrones persistentes: polarización, baja participación, desconfianza, y fatiga política. Así como en una importante pérdida de legitimidad de los escenarios de representación, esto es, debilitamiento de los partidos y creciente personalización de la política.

En regiones como América Latina, además de los rasgos anteriores, temas estructurales como la inseguridad, la corrupción y la lucha contra el narcotráfico complejizan aún más el panorama político electoral.

Estos son precisamente los desafíos que enfrentan países de la región como Colombia o Perú de cara a sus próximos comicios en 2026. En este contexto, las campañas no pueden limitarse a repetir viejas fórmulas. Por el contrario, se necesitan estrategias capaces de construir confianza operativa, narrativas democráticas pero disruptivas, programas concretos y coherentes, y más que nunca, una mayor conexión emocional con la ciudadanía. Veamos algunas claves o ejemplos para aproximarnos a ello.

Democracias en tensión y escenarios polarizados

Antes de enfocarnos en claves o recomendaciones para cada país, es importante reconocer algunos de los patrones generales cuando hablamos de democracias polarizadas y agotadas en términos de la participación y la representación política.

Considerar estos aspectos, es clave para diseñar estrategias que verdaderamente puedan movilizar electoralmente más allá de los contextos y desafíos antes mencionados.

  • La narrativa amigo-enemigo moviliza, pero no construye mayorías estables. De hecho, profundiza la división política e incluso, aumenta el riesgo de violencia política. Al mismo tiempo, contribuye a una baja participación política, potenciando la desconfianza y apatía electoral
  • Los votantes ya no buscan un mesías, son persuadidos y se muestran más receptivos ante soluciones, prácticas, verificables y coherentes.
  • Los jóvenes responden cada vez menos a consignas ideológicas, y más a causas y problemáticas concretas. Lo ideológico puede reforzar, pero el centro está en qué puede o no puede hacer un candidato, (no un partido) respecto a un problema que obstaculiza su día a día.

Pese a sus grandes diferencias, Colombia y Perú, comparten algunas de las ideas antes mencionadas. Además de considerar estos elementos en la estrategia, cada país plantea sus propios retos, y temas como la seguridad, los liderazgos desgastados y el voto joven, jugarán un papel fundamental, veamos cada caso.

Colombia: superar los extremos, negociación y claridad estratégica

1. Superar la narrativa amigo-enemigo

El país ha cambiado, por ende, la vieja dicotomía uribismo/antiuribismo, poco a poco, ha dejado de orientar el sistema político como lo hacía antes. Las nuevas generaciones ya no participan conforme a esta división, y cada vez se identifican menos con uno u otro espectro.

En ese orden, la ciudadanía busca candidatos capaces de romper estos marcos heredados, sus discursos y sus prácticas. Y pueden apoyar con mayor facilidad candidatos audaces, profesionales y capaces de llevar al país a un siguiente nivel más allá de la confrontación (discursiva y armada), pero con propuestas integrales y viables.

2. Negociación y conciliación como vía de crecimiento

La negociación entre fuerzas políticas será clave. Esto no solo en términos de representatividad de partidos, sino también en narrativas, mensajes y consignas.

La sociedad colombiana está cansada de la confrontación, de los radicalismos, y ya conoce a dónde conducen las posturas radicales, ambas ya han gobernado. La vía de en medio, con conocimiento de país, datos y propuestas estructuradas, será la más escuchada, más allá de los discursos de odio, miedo o confrontación.

3. Posiciones firmes en temas críticos

Superar el clima de polarización con propuestas y una narrativa coherente, debe pasar por no temer a posicionarse, algo que le ha costado al centro político. Por lo tanto, expresar una postura y medidas claras frente a problemáticas estructurales o temas críticos que siguen afectando a la ciudadanía, será clave.

Por ejemplo, en temas de seguridad, Colombia ya vivió tanto políticas securitarias sin enfoque social como estrategias permisivas o poco estructuradas frente al crimen. Por ende, el mensaje hoy debe ser integralidad y firmeza, con acciones concretas y medibles.

Lo mismo sucede con otros factores como el económico, sanitario, la inversión o la política internacional. En este sentido, los nuevos escenarios tanto locales como internacionales imponen que las propuestas sean cada vez más integrales y menos sesgadas en uno u otro enfoque, y la ciudadanía también lo sabe.

Perú: pragmatismo, estabilidad y orden público, y ruptura generacional

1. Pragmatismo por encima del personalismo

El desgaste institucional y de liderazgos de los últimos años, ha acentuado el proceso de desconfianza y rechazo ciudadano hacia la política y sus representantes. Este sentimiento social será decisivo en las próximas elecciones y exige, más que banderas partidistas, personalistas o ideológicas, soluciones concretas, coherentes y ejecutables, con una utilidad clara en el cotidiano de los electores.

En seguridad y orden público, temas centrales en la agenda, importará menos la retórica y más la capacidad de garantizar estabilidad inmediata. Las campañas competitivas deberán mostrar comprensión del territorio y tomar distancia de las prácticas parlamentarias que generan rechazo.

2. No subestimar el voto joven

De acuerdo con Datum Internacional, para los comicios de 2026, la radiografía del votante peruano tiende a ser “más joven, desinformado y con mayor desafección hacia la política”. Siete millones, de los 27 habilitados para votar, son jóvenes, y un tercio de ellos votará por primera vez.

Se trata de un segmento que no solo ha protagonizado las recientes protestas contra el Congreso y sus reformas. Es también una generación con demandas puntuales, desesperanzada y que ya no ve ni en los candidatos, ni en los partidos, la solución a sus problemas. Por el contrario, buscan una transformación del sistema y las instituciones a través de medidas rápidas, eficaces y reales.

Por ende, la estrategia con este segmento debe ser dinámica, pragmática y creativa, de modo que las propuestas sepan combinar: simplicidad + velocidad + credibilidad + causas concretas, para ser efectivas.

3. Construcción emocional y vínculo directo

La desconexión entre política y ciudadanía sigue alimentando la apatía. Aunque los outsiders han demostrado en varios países que saben cómo capitalizan este malestar, una vez en el poder, enfrentan importantes niveles de rechazo porque sus medidas se distancian de lo que realmente la población necesita.

Por eso, más que perfiles antiestablishment, hoy se requiere representación auténtica, basada en acuerdos sociales amplios y estrategias de escucha activa. La confianza se construye desde un vínculo emocional claro, transparente y cotidiano, no desde la rabia o el antagonismo permanente.

V. Presencia territorial y en las periferias será decisiva

En ambos contextos, la lectura territorial debe ser central y necesita ir acompañada de acciones y estrategias puntuales. Pese a que las grandes ciudades y capitales (Bogotá, Medellín o Lima), mueven importantes caudales electorales. Las regiones siguen siendo centros de disputa y de definición de triunfos o derrotas.

En el caso de Colombia, el voto de las regiones y zonas de frontera fue decisivo en la última consulta del Pacto Histórico, y se perfila como un eje importante de votación en las presidenciales.

En Perú, el termómetro no difiere mucho. Aunque en medios de comunicación y redes sociales la opinión pública limeña tiende a definir mucho las tendencias de voto y encuestas, es en las regiones donde, en la mayoría de las veces, se terminan de definir muchos de los votos. Sobre todo, de aquellos sectores indecisos o el voto rural que participa con un interés regional importante.

Conquistar el voto indeciso y revertir el abstencionismo, la clave para superar la crisis

Perú y Colombia se medirán en unas elecciones caracterizadas por una alta volatilidad y apatía política. Ambos países se encontrarán en la disyuntiva de profundizar su división o apostar por propuestas intermedias y ágiles que logren capturar la atención y apoyo ciudadano desde una orilla diferente a la de los últimos años.

En el primer caso, el desgaste institucional y político del último período, cobrará factura a los partidos políticos que hoy dominan el parlamento. Si bien muchos de ellos apostarán por posicionar nuevos liderazgos, en medio de una excesiva diversidad de partidos. Su competitividad será escasa si no hacen una lectura de país ajustada y se pliegan de manera concreta y creativa a las demandas ciudadanas más básicas como las de seguridad, orden y estabilidad.

En el segundo caso, pese a que los discursos radicales en ambas orillas del espectro ideológico siguen siendo protagonistas. Es altamente probable que el segmento de la población que no se identifica con ellos sea cada vez mayor.

En este sentido, empieza a tomar fuerza una ciudadanía que reclama posturas con medidas concretas e integrales que impacten la realidad inmediata del país, más allá de discursos centrados en la división amigo-enemigo o en liderazgos marchitos.

Para lograr trascender esta lógica, la alianza y negociación entre candidaturas y partidos será fundamental, y es poco probable que cualquier organización por sí sola sea capaz de triunfar en primera vuelta.

Con todo, la verdadera batalla no será entre extremos, sino entre participación y resignación. De un lado, están quienes desconfían del sistema y prefieren abstenerse; del otro, quienes siguen cayendo en discursos de odio alimentados por la desinformación. Ahí se esconderá la clave de cualquier victoria inesperada: conquistar a ese electorado huérfano, volátil y silencioso que hoy define más elecciones que el voto duro de los extremos. Para ganar, habrá que reescribir la ecuación y hablarle a quienes dejaron de creer. Si estás en una de esas contiendas y quieres ayuda profesional, tenemos un equipo experimentado y dispuesto para ayudarte, contáctanos.

En este día...

Ramón

Apasionado del Conocimiento Libre y de las personas. Autor de Software Libre y Comunicación

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