Metaverso, la esencia de una nueva realidad paralela

La palabra metaverso es un concepto que se ha hecho bastante popular en los últimos años. Para más inri, en noviembre de 2021, Mark Zuckerberg, CEO de Facebook, anunciaba que, en adelante, esta empresa y todos sus demás dominios (Instagram, WhatsApp, Messenger) pasarían a llamarse Meta. Esto, en alusión a lo que en adelante sería el objetivo central de la empresa, el metaverso. La idea de Zuckerberg con esta nueva apuesta es crear un entorno virtual inmersivo en el que la gente se pueda reunir, o más bien, conectar, para socializar, jugar, trabajar y otro sinnúmero de actividades más.

Así, el metaverso se perfila como una realidad virtual, en la que no sólo está trabajando Meta sino otro conjunto de compañías más. Es el caso de Microsoft, Nvidia y Roblox, la primera de ellas se plantea un metaverso empresarial en el que se pretenden generar una realidad mixta a partir de réplicas digitales y entornos simulados. Esto implica que, sí o sí el metaverso ha llegado para posicionar una nueva forma de relacionarnos e interactuar. Tal como lo hizo internet en su momento o como lo han hecho los Smarthpones y las redes sociales.

esencia de una nueva realidad

Tal es el alcance que Bank of America la reconoce como una de las 14 tecnologías que revolucionarán (de nuevo) el mundo. Mientras que Bloomberg la destaca como una tecnología con una gran oportunidad de mercado. Tal como parece, el metaverso está más cerca de nuestras vidas y realidad de lo que muchos quisieran pensar. Por lo tanto, conviene explorar cómo es que esta nueva tecnología va a impactar nuestras formas de comunicación, interacción y elección. Como siempre, la pregunta por cómo se posicionará la forma de hacer política en este nuevo escenario tecnológico está sobre la mesa. Exploremos a continuación cuál será la relación entre la política y el metaverso.

Qué es y qué permite el metaverso

Pese al gran boom ocasionado por el anuncio de Zuckerberg en 2021, el concepto de metaverso no es nuevo. Como tal, puede rastrearse su aparición desde 1992 en la novela de ciencia ficción Snow Crash de Neal Stephenson. Igualmente, en el film de Spielberg Ready Player One (2018). La palabra metaverso se deriva del latín <<meta>> que significa más allá, unido a la palabra universo. Con lo cual su significado sería más allá del universo conocido. Por su parte, el CEO de Meta lo ha definido como “un entorno virtual en el que puedes estar presente con personas en espacios digitales, (…) una especie de internet físico donde vives la experiencia desde dentro en vez de mirar únicamente”.

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Gracias a esto, en el metaverso, será posible acceder a plazas, centros comerciales, salas de reuniones, conciertos y otros eventos en una realidad paralela. Algo así como una extensión de la vida real, pero en lo virtual, a partir de experiencias multisensoriales e inmersivas que, serán posibles a través de otras tecnologías como la Inteligencia Artificial, la realidad aumentada, la realidad virtual y el blockchain. Facebook se plantea incluso un metaverso hiperrealista en el que se puede hacer seguimiento a la postura corporal, la dirección de las pupilas y todo un sistema de sensores alrededor del torso.

Con todo, y considerando que muchos escenarios, momentos y situaciones de la vida real serán reproducidos en el metaverso. ¿por qué no hablar de meetings políticos, discursos, conferencias e incluso entrevistas o interacciones tú a tú entre un candidato y un ciudadano? No cabe duda de que esta nueva tecnología llegará para transformar aún más la forma de hacer política, de posicionar una campaña o candidato, de ganar elecciones e incluso de gobernar. Pero concretamente, ¿cuál puede ser la relación entre el metaverso y la política? ¿será que hay que empezar a hablar de diseñar estrategias de comunicación política para el metaverso?

¿Por qué el metaverso y la política se nutren y relacionan?

La respuesta a esta relación es muy sencilla, tanto en la realidad que conocemos hoy en día como en la que plantea el metaverso hay una variable común y constante, las personas. Claramente, ni en la realidad virtual, ni en la material, la política puede prescindir de los ciudadanos, o no al menos en un sistema democrático. Por lo tanto, el vínculo entre política y metaverso es casi que el mismo que en nuestra realidad. El metaverso no es más que una plataforma adicional a través de la cual los políticos y partidos podrán y deberán interactuar con las audiencias como una estrategia para no caer en el olvido y permanecer vigentes y activos.

Muestra de ello es lo que ya sucede en metaversos como los de Deecentraland o The Sandbox, los cuales se rigen a través algunas reglas codificadas a partir de una organización autónoma (DAO). De acuerdo con estas normas, las personas usuarias deciden el desarrollo del metaverso, algo así como una democracia digital. De este modo, el metaverso no sólo tiene el potencial de ser una nueva forma de interacción social y económica, sino también política. De hecho, el gobierno de Barbados ha sido uno de los primeros en anunciar la creación de una embajada digital en el metaverso.

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Política y metaverso, algunos ejemplos

Además de la embajada virtual de Barbados que, se anunció operaría desde enero de 2022 en el metaverso de Decentraland, son cada vez más numerosos los casos en los que, candidatos y gobiernos usan el entorno del metaverso para relacionarse con las audiencias. En primer lugar, tenemos la intervención de Andrew Yang en 2022 en una conferencia de prensa, en la cual usó su propio avatar en Zepeto, una de las plataformas del metaverso. Al momento de su intervención, Zepeto albergaba a más de 200 millones de usuarios, 90% de ellos pertenecientes a la generación Z, colectivo al que se hace cada vez más difícil llegar a través de los medios tradicionales.

Igualmente, hay que recordar el mapa personalizado e interactivo, con su programa de gobierno, que Biden y Harris crearon en Fornite durante la campaña presidencial de 2020. O bien, la transmisión de Alexandria Ocasio quien realizó un recorrido virtual en el juego Animal Crossing, el videojuego de simulación social más popular durante la cuarentena. Por su parte, los gobiernos y administraciones no se han quedado fuera de escena, el Gobierno catalán ha sido uno de los primeros en España en explorar el metaverso. Junto con la Cámara de Comercio de Barcelona ha lanzado CatVers (metaverso en catalán) que pretende ser un espacio digital para promover y gestionar la cultura catalana.

Asimismo, el gobierno municipal de Seúl será el primer gobierno local de Corea del Sur en unirse al metaverso para ofrecer servicios y otros procesos de atención al ciudadano. Por ejemplo, la creación de una oficina virtual del alcalde en la que los usuarios podrán interactuar directamente con éste en la realidad paralela.

Política y metaverso

Ventajas y tendencias políticas en el metaverso

No cabe duda que el metaverso ha llegado para quedarse, y desde ya se presenta como un escenario más donde los políticos y gobernantes están obligados a reinventarse e interactuar con los ciudadanos y votantes. La primer tendencia y realidad que plantea el metaverso tiene que ver con el cambio tecnológico y generacional, el cual, está haciendo que los más jóvenes y futuros votantes se desliguen de las plataformas de comunicación tradicionales (redes sociales y medios de comunicación) para migrar a los espacios virtuales, videojuegos y realidades aumentadas. Adaptarse a los patrones de interacción de la Generación Z o posmilenial es un reto para los políticos y gobiernos actuales. Por lo que el metaverso se perfila como un ambiente orgánico para llamar la atención de estos nichos poblacionales e instalar mensajes políticos y de gobierno de manera eficiente e innovadora.

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En segundo lugar, el metaverso puede ser un escenario para promover la gobernanza y una mayor cercanía entre los ciudadanos y los gobiernos. O bien, entre los ciudadanos y los electores. Aunque claramente no podrá desplazar la realidad ordinaria y las necesidades materiales que en esta persisten. El metaverso puede convertirse en una herramienta para conocer mejor qué quieren y necesitan los ciudadanos, cuáles son sus perfiles y qué buscan en un líder. Al mismo tiempo, puede promover formas de participación, interacción y toma de decisiones más directas, en las que las distancias geográficas o las limitaciones a la movilidad (física) no sean un obstáculo para que la ciudadanía exponga en tiempo real sus críticas, denuncias y necesidades.

En tercer lugar, el metaverso permitirá nuevas formas de organización y movilización ciudadana. Más personas podrán reunirse y deliberar de formas más dinámicas e innovadoras, lo que implicará que los gobiernos y políticos adapten su agenda a esta nueva tendencia. Lo mismo sucede con las estrategias de comunicación, ya que habrá que imprimir una mayor versatilidad a los programas de gobierno, discursos y marcas personales para posicionarlas exitosamente en este nuevo espacio.

Con todo, aunque el metaverso puede sugerir múltiples garantías para el ejercicio de la política de la mano de la tecnología. Hay que considerar siempre la cara opuesta, es decir, los desafíos, retos y peligros que imprime esta nueva realidad paralela en los procesos. Sobre esto hablaremos en una próxima entrada, pero mientras nos gustaría conocer tu opinión ¿te animas a compartirla en los comentarios de este post o en redes sociales?

En este día...

Categorías: Politica

Ramón

Apasionado del Conocimiento Libre y de las personas. Autor de Software Libre y Comunicación

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