Descubriendo Feeling y aprendiendo a hacer las cosas con el corazón.

En marzo de este año tuve el enorme gusto de iniciar el diplomado en Innovación Política, impulsado por la Academia de Innovación Política y Asuntos del Sur, junto con 210 alumnos, principalmente de Latinoamérica, con el enorme privilegio de ser la primera generación.

La estructuración del temario tuvo su base en diversos temas que nos llevaron de la activación social hasta la transformación democrática, trabajando desde los sentimientos y deseos de las personas. Con temas como: Transformación socio-política en América Latina, por Matías Bianchi  y, Conocimiento Libre y construcción colectiva de la sociedad, por Ramón Ramón – por citar algunos – buscando principalmente involucrar a todos los sectores de la población, meta que se logra, como aquí aprendimos, con Feeling.

La metodología Feelig nace en Nariño, Colombia, “el corazón del mundo”. Javier Arteaga, el creativo, propone un proceso lúdico para lograr soluciones a problemáticas diversas, con un especial impacto positivo en nuestro entorno. Se establecen 5 etapas que tienen su inspiración en El Principito, ese maravilloso y filosófico libro de Antoine de Saint-Exupery.

La primera etapa consiste en Preparar el Viaje, que es básicamente lo que tenemos en el momento de plantear el problema, ubicándolo en los elementos que nos pueden llevar a un viaje de aventura:

El destino: ese lugar al que aspiramos llegar.

La maleta: qué tenemos y hemos decidido llevar.

El equipo: ¡nuestra tripulación! Y la pregunta es ¿en quiénes nos apoyaremos para hacer el viaje?

La segunda etapa es Despegar y aquí hablamos de una investigación de campo en la que descubrimos elementos que pueden ser clave para lograr el objetivo que deseamos.

En el momento de Volar exploramos una de las partes más creativas del proyecto para alcanzar nuestra meta, en donde a través de diversas estrategias para fomentar el espíritu creativo jugamos con ideas de soluciones para el lograr el reto que planteamos cuando preparamos nuestro viaje.

Al Explorar creamos un prototipo que nos permite plasmar las diferentes formas en las que podemos dar solución a nuestro reto.

Y finalmente, Aterrizar es el momento en el que llevamos a la realidad la ejecución de las soluciones, pasando de las ideas a las acciones.

En esta primera generación del Diplomado de Innovación Política participamos 210 personas de 21 países y 30 más en su capítulo en portugués, mismo que aún está en curso, lo que nos abrió la puerta a una gran diversidad ideológica, social y cultural.

Hablando de democracia participativa, conocimiento libre, gobierno y datos abiertos, así como la construcción de una ciudadanía inclusiva, el Diplomado brindó información contundente para la formación de un pensamiento crítico y sobre todo para el planteamiento de soluciones innovadoras, que de manera colaborativa pueden ayudarnos a generar mejores entornos para nuestras sociedades.

Haber participado en esta generación me dio la oportunidad de transformar mi pensamiento lineal para ampliar el panorama de acción y crear alternativas al planteamiento del reto, que en mi caso fue la apropiación ciudadana del presupuesto participativo de la Ciudad de México, que a la fecha se ejecuta a medias y con una gran cantidad de irregularidades, corrupción y baja participación, que aunado al desconocimiento por parte de los ciudadanos, se ha reiterado como un intento fallido por incluir a los habitantes capitalinos en las decisiones de gobierno.

No voy a concluir sin agradecer profundamente a todo el equipo de la Academia de Innovación Política, liderado por Matías Bianchi, y especialmente a mi facilitador de grupo, Carlos E. Flores, quien siempre estuvo pendiente y atendiendo puntualmente mis dudas.

A Javier Arteaga y todo su equipo, mi reconocimiento total por la maravillosa labor de trabajar por la innovación desde los “sentimientos, deseos y el corazón del Ser Humano”.

“- Adiós – dijo el zorro -. He aquí mi secreto. Es muy sencillo: Sólo se ve con el corazón. Lo esencial es invisible para los ojos.

-Lo esencial es invisible para los ojos – repitió el principito, con el fin de acordarse.

-Es el tiempo que has perdido con tu rosa lo que hace a tu rosa tan importante.

-Es el tiempo que he perdido con mi rosa… – dijo el principito con el fin de acordarse.

-Los hombres han olvidado esta verdad – dijo el zorro – Pero tú no debes olvidarla. Te haces responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa…”

 

En este día...

Shey Aarvik

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